Planeta Tierra - GIFMANIA

Historia geológica de la tierra

Caminando por el pasado.

Supereón: Precámbrico

Eón: Hádico,Arcaico,Proterozoico.

Era: Paleozoica

Periodo: Cambrico,Ordovícico,Sílurico,Devónico,Carbonífero y Pérmico.

Era: Mesozoica

Periodo: Triásico,Jurásico y Cretácico.

Era: Cenozoica

Periodo: Terciario,Cuartenario y Contemporania.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Triceratops

Es un género de dinosaurios ceratopsianos ceratópsidos, que vivieron a finales del período Cretácico, hace aproximadamente 68 y 66 millones de años, en el Maastrichtiense, en lo que hoy es Norteamérica. Es uno de los últimos géneros en aparecer antes del gran evento de extinción masiva del Cretácico-Terciario.​ Poseía una gran gola ósea (plataforma craneal posterior) y tres cuernos, un cuerpo grande sobre cuatro fornidas patas, y varias similitudes con respecto al moderno rinoceronte. Triceratops es uno de los más reconocidos de todos los dinosaurios. Aunque compartiera el territorio con el temible Tyrannosaurus y fuera cazado por él, no está claro si los dos lucharon de la manera representada a menudo en exhibiciones de museo o en imágenes populares.



  Significado del nombre

Triceratops (del griego tri-/τρι- ="tres", kéras/κέρας ="cuerno", y -ōps/-ωψ ="cara";​ "cara de tres cuernos")


Aún no se ha encontrado un esqueleto completo de Triceratops,​ aunque la criatura está bien documentada por numerosos restos parciales recogidos desde la introducción del género en 1887. La función de la gola y de los tres cuernos faciales distintivos ha inspirado largas discusiones. Aunque se vean tradicionalmente como armas defensivas contra depredadores, las últimas teorías proponen que es más probable que estas características fueron utilizadas durante el cortejo sexual y exhibiciones de dominancia, como la cornamenta de los modernos reno, la cabra blanca, o el escarabajo rinoceronte.

Triceratops es el mejor conocido de los ceratópsidos, pero la colocación exacta del género dentro del grupo ha sido sin embargo un punto de discusión entre los paleontólogos. Dos especies, T. horridus y T. prorsus, son actualmente consideradas válidas, aunque se han descrito muchas otras. Recientes investigaciones parecen apuntar a que el conocido ceratópsido, Torosaurus, representa una forma completamente madura de Triceratops más que un género aparte.

El tamaño de los individuos de Triceratops se estima entre los 7,8 a 9 metros de largo y 2,9 a 3 de altura. Los Triceratops eran herbívoros, recios y voluminosos, pesaban entre 6,1 y 12 toneladas. Lo más distintivo era su gran cabeza, proporcionalmente una de las más grandes de todos los animales terrestres. Pudo haber medido alrededor de 2 metros de largo,​ y casi podía alcanzar un tercio de la longitud total del animal. Tenía un único cuerno en el hocico, sobre las narinas, y un par de cuernos de aproximadamente 1 metro de largo, sobre cada ojo. En la parte trasera del cráneo tenía una gola ósea (expansión nucal o plataforma craneal posterior) relativamente corta y sin fenestras, a diferencia de la mayoría de los demás ceratópsidos, que tenían grandes aberturas en esta estructura.



El Triceratops tenía un cuerpo robusto y poderoso, caminado sobre sus cuatros extremidades que eran muy fuertes y con los dedos de las extremidades anteriores con cinco dedos y cuatro en las posteriores, todos formando un fuerte casco.​ Se movían sobre sus cuatro gruesas patas; las delanteras destacaban por su fuerza, ya que debían soportar el peso de un cráneo de dimensiones desproporcionadas. Aunque ciertamente cuadrúpedo, la postura de estos dinosaurios ha sido objeto de largo debate. Originalmente se creyó que las extremidades anteriores del animal tuvieron que estar dispuestas en ángulos desde el tórax para mejorar el soporte del peso de la cabeza. Esta posición se puede ver en las clásicas pinturas de Charles Knight y Rudolph Zallinger. Sin embargo, evidencias icnológicas (huellas de pisadas ceratópsidos) y las reconstrucciones recientes de esqueletos tanto reales como digitales, parecen demostrar que Triceratops mantuvo una postura vertical durante la locomoción normal, con los codos levemente arqueados hacia fuera, en una posición intermedia entre completamente vertical y completamente arqueado, como en el rinoceronte moderno.​ Esta conclusión no imposibilita un paso arqueado para las confrontaciones o la alimentación.


Desde su nuca y extendiéndose sobre el cuello, Triceratops poseía una gola ósea, la plataforma craneal posterior, sobre el que se extendía una capa de piel, profusamente irrigada por numerosos vasos sanguíneos, de lo que se tiene cuenta dada las improntas que estos capilares dejaron en el hueso. Erróneamente se pensó en la antigüedad que esta gola cumplía una función defensiva para el animal, lo que ha sido descartado recientemente dada su fragilidad, pues no constituía una placa ósea lo suficientemente sólida y completa. Algunos paleontólogos incluso han llegado a sugerir que una lesión en dicha gola puede haber resultado en extremo nociva para el animal, dada su alta irrigación sanguínea. Entre las numerosas funciones que se han atribuido a esta formación ósea, se encuentran las de termorregulación y de exhibición tanto sexual como defensiva, fundadas en la circulación sanguínea del animal. En el primer caso, actuando como una vela similar al caso del Spinosaurus, y en las segundas alternativas, debido al enrojecimiento que supuestamente habría adoptado la gola al aumentar el flujo sanguíneo, como en las placas del Stegosaurus. La piel del animal era gruesa y presentaba unas pequeñas protuberancias que se diseminaban por su cuerpo de manera irregular.


La boca recuerda a un pico de loro, mientras que la dentadura revela que la alimentación de los Triceratops era eminentemente herbívora. Tras arrancar los brotes y hojas trituraba el alimento con hileras de dientes localizados en el fondo de la boca que le servían como un mecanismo para esquilar el alimento. Esas piezas dentales crecían de nuevo una vez se desgastaban.​ Ya que la posición del cráneo es bastante baja, lo más probable es que su comportamiento alimentario fuese eminentemente ramoneador. Los dientes de Triceratops son uno de los fósiles más abundantes del final del Cretácico en el norte de Estados Unidos, sugiriendo que fueron los herbívoros dominantes de su tiempo.



Los tres cuernos del Triceratops



El cráneo distintivo de Triceratops tenía un solo cuerno nasal, corto y grueso, localizado sobre las ventanas de la nariz, además de un par de cuernos de aproximadamente 1 metro de longitud, los cuales, estaban ubicados sobre las cuencas oculares. Las crías tenían los cuernos rectos, con una longitud de 5-12 centímetros,​ antes de que maduren y comience a formarse una curvatura. La parte posterior del cráneo posee una pequeña concavidad ósea. Se han propuesto un diverso número de teorías sobre el uso de los cuernos:

* Como un símbolo de estatus que reflejaba (o determinaba) su 
   posición en la manada.
* Como medio de comunicación entre miembros de su manada.
* Como puntos de anclaje para los músculos de la mandíbula.
* Como medio de disputa de territorios y apareamiento.
* Como un medio de termorregulación.
* Como defensa contra los terópodos.
* Como medio de cortejo.



Especies

Las especies conocidas de triceratopos incluyen T. horridus Marsh, 1889 y T. prorsus Marsh, 1890.​ Anteriormente se creyó que el dicerátopo era una especie de Triceratops, pero actualmente este se encuentra reconocido como un género distinto.

En las primera décadas posteriores a la descripción de Triceratops, varios cráneos fueron recogidos, que variaban en menor o mayor grado del Triceratops original, llamado T. horridus por Marsh del latín horridus (rugoso), sugiriendo la textura rugosa de aquellos huesos pertenecientes al espécimen holotipo, más tarde identificado como un individuo anciano. Esta variación no es de asombrar, dado que los cráneos de Triceratops son objetos tridimensionales grandes, que proceden de individuos de diversas edades y de ambos sexos, y que fueron sujetos a presiones de intensidad y dirección variadas durante la fosilización. Los investigadores las describirían como especies distintas (enumeradas abajo), y establecieron varias filogenenias de cómo se relacionarían unas con otras.

En la primera tentativa de entender las muchas especies, Lull diferenció dos grupos, aunque no describió los caracteres en que se basó: uno compuesto por T. horridus, T. prorsus y T. brevicornus, y el otro por T. elatus y T. calicornis. Por otro lado dejó dos especies, T. serratus y T. flabellatus aparte de estos grupos.​ En 1933, y en su revisión de la monografía fundamental de Hatcher-Marsh-Lull de 1907 de todos los ceratopsianos conocidos, conservó sus dos grupos y las dos especies no afiliadas, más un tercer linaje formado por T. obtusus y T. hatcheri, caracterizados por un cuerno nasal muy pequeño.​ El linaje T. horridus-T. prorsus-T. brevicornus, probablemente el linaje más conservador, muestra un aumento de tamaño del cráneo y una disminución del tamaño del cuerno nasal, y el linaje T. elatus-T. calicornis fue definido por sus largos cuernos orbitales y pequeño cuerno nasal.​ C. M. Sternberg hizo una modificación al agregar T. eurycephalus y sugiriendo que ligara los segundos y tercer linajes más juntos que estos con el linaje de T. horridus. Este patrón fue seguido hasta los grandes estudios de las décadas de 1980 y 1990.

Con tiempo, sin embargo, ganó apoyo la idea de que los variados cráneos pudieran ser representantes de la variación individual de solo una o dos especies. En 1986, Ostrom y Wellnhofer publicaron un trabajo en el cual propusieron que hubiera solamente una especie, Triceratops horridus.​ La argumentación de su análisis era que generalmente hay solamente una o dos especies de cualquier animal grande en una región, como los modernos elefante y jirafa en el África de hoy. A sus resultados, Lehman agregó los viejos linajes del período de Lull-Sternberg combinados con madurez y dimorfismo sexual, sugiriendo que el supuesto T. horridus-T. prorsus-T. brevicornus estaba compuesto por hembras, el supuesto linaje T. calicornis-T. elatus por machos, y el de T. obtusus-T. hatcheri por viejos machos enfermos. Su razonamiento era que los machos tenían cuernos más altos y erguidos y cráneos más grandes, y las hembras tenían cráneos más pequeños con cuernos más cortos, dirigidos hacia adelante.

Estos resultados, sin embargo, fueron discutidos algunos años más tarde por Catherine Forster, quien reanalizó el material de Triceratops más exhaustivamente y concluyó que los restos encajaban en dos especies, T. horridus y T. prorsus, aunque el cráneo distintivo de T. hatcheri se diferenciaba lo suficiente como para justificar un género separado (hoy Nedoceratops).​ Esta autora encontró que T. horridus se agrupaba con otras especies, mientras que T. prorsus y T. brevicornus quedaban aparte, y puesto que había muchos más especímenes en el primer grupo, sugirió que esto significaba que los dos grupos representaban dos especies. Sin embargo, es todavía posible interpretar las diferencias de los dos grupos como la representación de una sola especie con dimorfismo sexual.​ Scannella y Fowler (2009) también apoyaron la separación de Triceratops prorsus y T. horridus, y notaron que las dos especies estaban separadas estratigráficamente dentro de la Formación Hell Creek, indicando que nunca vivieron juntas al mismo tiempo.

En 2009, John Scannella agregó una nueva dimensión a la discusión, con la posible reinterpretación de Torosaurus, como ejemplares machos maduros de Triceratops (situación descrita en detalle más adelante).


Especies válidas:

* T. horridus (Marsh, 1889) (originalmente Ceratops) (especie tipo)
* T. prorsus (Marsh, 1890)

T. horridus




T. prorsus



Clasificación

Triceratops es el dinosaurio mejor conocido del género Ceratopsidae, una familia dentro de Ceratopsia, los dinosaurios con cuernos. La localización exacta de Triceratops entre los ceratopsianos se ha discutido durante muchos años. La confusión provenía principalmente de la combinación de golas cortas y sólidas, similares a los de Centrosaurinae, y de los cuernos largos de la frente, más relacionados con Ceratopsinae, también conocido como Chasmosaurinae. En la primera descripción de dinosaurios con cuernos, R. S. Lull propuso dos linajes, uno para Monoclonius y Centrosaurus incluyendo a Triceratops, con el otro incluyendo a Ceratops y Torosaurus, haciendo a Triceratops un centrosaurino de hoy.​ Revisiones posteriores apoyaron esta visión, describieron formalmente los primeros, el grupo de golas cortas como Centrosaurinae, incluyendo Triceratops, y el segundo, el de las golas largas como Chasmosaurinae. En 1949, C. M. Sternberg fue el primero que cuestionó esta posición y propuso que Triceratops estaba más relacionado con Arrhinoceratops y Chasmosaurus de acuerdo con características del cráneo y cuernos, haciendo a Triceratops un ceratopsino o chasmosaurino suegun la antigua denominación. Sin embargo esto fue ignorado por John Ostrom,​ posteriormente por David Norman, ambos incluyendo a Triceratops dentro de Centrosaurinae.






                                                                                              Monoclonius


                     Centrosaurus  


 Torosaurus


Posteriores descubrimientos y estudios apoyaron la visión de Sternberg sobre la posición de Triceratops, con Lehman definiendo las subfamilias en 1990 y diagnosticando a Triceratops como ceratopsino (chasmosaurino según el caso) en base de varias características morfológicas. De hecho, entra bien en la subfamilia del ceratopsino, aparte de su una característica, la de una gola corta.​ Posteriores estudios de Peter Dodson, incluyen un análisis cladistico de 1990 y un estudio de 1993 usando RFTRA (análisis de resistencia de rho y theta ajustado),​ una técnicas morfometricas qué mide sistemáticamente semejanzas en la forma del cráneo, refuerza la posición de Triceratops en la subfamilia Ceratopsinae. El siguiente cladograma muestra la posición de según Sampson et al., en 2010.




Evolución del Triceratops

Los orígenes evolutivos de Triceratops fueron desconocidos durante muchos años después de su descubrimiento. En 1922, Henry Fairfield Osborn interpretó al recientemente descubierto Protoceratops como su antepasado, pero pasaron muchas décadas antes de que nueva información saliera a luz. Los últimos años han sido fructíferos en el descubrimiento de varios dinosaurios relacionados con los antepasados de Triceratops. Zuniceratops, el ceratopsiano más antiguo conocido con cuernos en la frente, fue descrito a finales de la decáda de 1990, y Yinlong, el primer ceratopsiano del Jurásico, en 2005.

Estos nuevos hallazgos han sido cruciales en el entendimiento de los orígenes de los dinosaurios con cuernos, sugiriendo un origen en Asia, durante el Jurásico, y la aparición de los verdaderos dinosaurios con cuernos, los ceratópsidos, a principios del Cretácico Superior en Norteamérica.​ Como Triceratops se ve cada vez más como un miembro de la subfamilia de gola larga, Ceratopsinae, un probable antepasado pudo haberse parecido a Chasmosaurus, que prosperó unos 5 millones de años antes.



Paleobiología

Aunque comúnmente se retrate a los Triceratops en manadas, como animales gregarios, realmente hay pocas evidencias. Mientras que se conocen de yacimientos que contienen restos desde dos a centenares o miles de individuos de varios géneros de dinosaurios con cuernos, hasta la fecha hay solamente un yacimiento documentado con varios ejemplares de Triceratops: un lugar en el sudeste de Montana con restos de tres jóvenes. Puede ser significativo que solamente se encontraran restos de individuos juveniles.

Por muchos años solo se encontraron individuos aislados de Triceratops. Sin embargo estos restos son muy comunes, por ejemplo, Bruce Erickson, un paleontologo del Museo de Ciencias de Minnesota, ha reportado que se conocen 200 especímenes de T. prorsus en la Formación Hell Creek de Montana. Igualmente, Barnum Brown comentó haber visto más de 500 cráneos en el campo.​ Debido a que los dientes, fragmentos de los cuernos, de la gola, y otros fragmentos del cráneo de Triceratops son los fósiles más abundantes en la Formación Lance, de finales del Maastrichtiense durante el Cretácico Superior, hace 68 a 65 millones de años en Norteamérica occidental, Triceratops está considerado como uno de los herbívoros dominantes de su tiempo, si no el más dominante. En 1986, Robert Bakker estimó que componía 5/6 de la fauna de grandes dinosaurios a finales del Cretácico. A diferencia de lo que sucede con otros animales, los restos del cráneo son más comunes que los postcraneales, lo que sugiriere que el cráneo tuviera un potencial inusualmente alto de preservación.

Triceratops era uno de los últimos géneros de ceratópsidos en aparecer antes de la extinción masiva del Cretácico-Terciario. Los relacionados Nedoceratops y Torosaurus, y el más distante y diminuto Leptoceratops, estaban también presentes, aunque sus restos son escasos.



 Alimentación del Triceratops

Los Triceratops eran herbívoros y, debido a su cabeza baja, su alimento principal era probablemente plantas de crecimiento bajo, aunque pudieron haber derribado árboles más altos con sus cuernos, pico, y cuerpo.​ Las mandíbulas terminaban en un pico profundo y estrecho, que se cree que habría sido mejor en arrancar y ramonear que para morder.

Los dientes del Triceratops estaban agrupados en baterías, de 36 a 40 hileras de dientes a cada lado de cada mandíbula, con tres a cinco dientes apilados por hileras, dependiendo del tamaño del animal.​ Esto le da un total de 432 a 800 dientes, de los cuales solamente una fracción estaba funcionando en un momento dado; el reemplazo de los dientes era continuo y ocurría a lo largo de la vida del animal.​ Estos actuaban cortando en una posición vertical o casi vertical.​ El gran tamaño y número de los dientes de un Triceratops sugiere que comían volúmenes grandes de material vegetal fibroso,​ por lo que se ha sugerido que palmeras y cycas formaban la mayor parte de su dieta,​ o helechos, que crecerían en praderas.




Funciones de los cuernos y de la plataforma craneal posterior

Ha habido mucha especulación sobre las funciones de las características principales de Triceratops. Las dos teorías principales han girado alrededor de uso en combate, o exhibición en el cortejo, con esta última idea considerada como la función primaria más probable.​ En los primeros estudios sobre el género, Lull propuso que la gola (la plataforma craneal posterior) pudiera servir de anclaje a los músculos de la masticación, permitiéndole una mayor potencia muscular. Esto fue aceptado por otros autores durante muchos años, pero estudios posteriores no encontraron evidencias de grandes zonas de inserción muscular en los huesos de la gola.



Otra importante corriente de pensamiento vio la gola y los cuernos como armas en la lucha contra depredadores como Tyrannosaurus, esta idea fue propuesta por primera vez por C. H. Sternberg en 1917 y 70 años después por Robert Bakker.​ Hay evidencia de que un tiranosaurio ha tenido un encuentro agresivo contra un Triceratops, basándose en las marcas de dientes parcialmente cicatrizadas en un cuerno supraorbital y hueso escamoso de un Triceratops. El cuerno mordido está también quebrado, con nuevo crecimiento óseo después de la rotura. Qué animal fue el agresor es desconocido.​ Lo que sí se sabe es que los tiranosaurios se alimentaban de Triceratops. Evidencia de esto incluye un ilion y sacro de Triceratops con grandes marcas de dientes que corresponden al depredador.

En 2005, un documental de la BBC, La verdad sobre los dinosaurios asesinos, mostraba cómo un Triceratops pudo haberse defendido contra depredadores grandes como tiranosaurio. Para ver si un Triceratops habría podido cargar contra otros dinosaurios como un rinoceronte moderno, se construyó un cráneo artificial de Triceratops y se propulsó sobre la piel simulada de un tiranosaurio a 24 kilómetros por hora. Los cuernos de la frente penetraron la piel, pero el cuerno de la nariz y el pico no pudieron, rompiéndose el frente del cráneo. La conclusión extraída fue que habría sido imposible que un Triceratops se defendiera de esta manera; en lugar de esto, probablemente se afirmaban contra el suelo cuando eran atacados por depredadores grandes, usando sus cuernos para cornear si se acercaban demasiado. Sin embargo, hay defectos en la metodología. El cráneo fue fijado a un marco de acero y no tenía la gama de movimiento o de compresión dada por una espina dorsal flexible y un cuerpo muscular. Un Triceratops sería incapaz de funcionar y de golpear algo de una manera tan artificial.

Las ilustraciones clásicas de Triceratops, además representarlos usando los cuernos en combate con depredadores, los muestran enfrentándose en combate entre sí con los cuernos trabados. Aunque los estudios demuestran que tal actividad sería factible, al igual que se observa en los animales con cuernos actuales,​ sin embargo no hay acuerdo sobre si lo hicieron realmente. Además, aunque aparezcan hoyos, agujeros, lesiones, y otros daños en los cráneos de Triceratops y en cráneos de otros ceratópsidos, que se atribuyen a menudo al daño por cuernos en combate, un estudio reciente señala que no se han encontrado evidencias de lesiones por el empuje de cuerno que causen estas formas de daño, por ejemplo no hay evidencia de infección o cura. En su lugar se sugieren como causas la resorción ósea no patológica, u otras enfermedades de los huesos desconocidas.​ Sin embargo, un estudio más reciente comparó índices de incidencia de lesiones del cráneo en Triceratops y Centrosaurus, demostrado que éstos eran constantes con Triceratops usando sus cuernos en combate y la cola adaptada como estructura protectora, mientras que un índice de patologías más baja en Centrosaurus puede indicar la representación visual más que el uso físico de la ornamentación craneal, o una forma de combate centrada en el cuerpo algo más que en la cabeza. Los investigadores también concluyeron que el daño encontrado en los especímenes del estudio era a menudo muy localizado como para ser causado por una enfermedad del hueso.

La gola pudo haber ayudado aumentando el área expuesta y favoreciendo la termorregulación.​ Una teoría similar fue propuesta para las placas del estegosaurio,​ aunque este uso solamente no explicara la variación extraña y extravagante vista en diversos miembros de Ceratopsidae.​ Esta observación es altamente sugestiva de lo qué se cree ahora para ser la función primaria, la exhibición.

La teoría sobre el uso en la exhibición sexual fue propuesta por Davitashvili en 1961 y ha ganado muchos adeptos desde entonces.​ Evidencia de que la exhibición visual era importante, en cortejo o en otro comportamiento social, es visto en el hecho de que los dinosaurios con cuernos tenían diferencias marcadas en sus adornos, haciendo de cada especie altamente distintiva. También, las criaturas vivas modernas con tales exhibiciones de cuernos y los adornos los utilizan en un comportamiento similar. Un estudio reciente del más pequeño cráneo de un Triceratops, perteneciente fehacientemente a un joven, muestra que la gola y los cuernos se desarrollaron a una edad muy temprana, antes del desarrollo sexual y así probablemente importante de para el reconocimiento individual y de la especie en general.​ Los ojos grandes y las características acortadas, un sello de "lindo" en los mamíferos bebé, también sugieren que los padres Triceratops pueden haber cuidado a sus jóvenes.





lunes, 4 de septiembre de 2017

Arctocyon

Es un género de mamíferos del orden extinto de los condilartros que vivió en Europa durante el Paleoceno.
Del tamaño de un gran perro, Arctocyon tenía unas patas relativamente cortas y robustas, y con unas uñas en forma de garras, aunque caminaba sobre la planta de sus pies como los humanos y los osos. Al igual que Chriacus, que estaba emparentado con él, tenía una larga cola que le servía probablemente para agarrarse a los árboles, aunque es también probable que fuese un animal terrestre.
El cráneo, largo y fuerte, tenía una cresta sagital bastante pronunciada, que seguramente le servía de anclaje para unos musculatura masticatoria poderosa. La dentadura presenta una extraña mezcla de características herbívoras y carnívoras. Los molares eran fuertes y hechos para moler, como los de los osos (de donde proviene el nombre Arctocyon, que significa "oso-perro"). Los incisivos adaptados para arrancar hojas, mientras que los colmillos eran alargados y afilados. Se cree que este animal, poco especializado, tenía una dieta omnívora. La especie más conocida es el Arctocyon primaevus, del cual se han encontrado fósiles en Francia, pertenecientes al Paleoceno Superior.




miércoles, 23 de agosto de 2017

Descubren un nuevo dinosaurio


Un equipo de paleontólogos asiáticos dirigida por Junchang Lü, ha descubierto una nueva especie de dinosaurio, Corythoraptor jacobsi, que tiene una cresta en su cráneo muy similar al casco de los casuarios, un ave no voladora de las selvas tropicales de Nueva Guinea y Australia.

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, describe a esta especie de oviraptor, un género de la familia de los Oviraptoridae que vivieron a finales del periodo Cretácico, fue encontrado en la provincia de Jiangxi, China.

Junchang Lü, líder del estudio y experto en paleoecología, explica que este dinosaurio se parece a los casuarios modernos no solo por su cresta, sino también por su cuello (dos veces más largo que su vertebra dorsal) y por su morfología.

Los científicos creen que el ejemplar encontrado es un individuo inmaduro que por lo menos tendría ocho años y sugieren que la cresta de este dinosaurio tiene una función similar a la de los casuarios.

Comparando la estructura interna del casco de este oviraptor con la de los casuarios modernos, los expertos creen ambos podrían haber tenido una misma función. Así, sugieren que la cresta desempeña un papel multifuncional y que ambos animales la emplean para comunicarse y para exhibirse durante la temporada de apareamiento.

Según los autores del estudio: “Los análisis filogenéticos muestran que este nuevo taxón de oviraptórido está emparentado con los Huanansaurus que habitaron la región de Ganzhou”.

El descubrimiento del Corythoraptor jacobsi proporciona evidencias de que los dinosaurios oviraptores eran morfológicamente y taxonómicamente mucho más diversos en el área de Ganzhou que en cualquier otra región del mundo.




lunes, 21 de agosto de 2017

El cocodrilo gigante "Razana"


Poco se sabe sobre el origen y la evolución de los notosuquios, suborden de los Notosuchia. Ahora, un nuevo estudio de restos fósiles de Madagascar comienza a esclarecer el linaje de estos arcosaurios.
 
La isla de Madagascar es un auténtico oasis de conocimiento sobre los grandes saurios que poblaron este planeta. Desde un joven titanosaurio perfectamente conservado, hasta el descubrimiento de nuevas especies carnívoras, la isla del sureste africano acumula miles de secretos sobre la biología de las especies y su evolución. Pero también atesora secretos sobre los monstruos depredadores del pasado. Y hoy se desvela uno de ellos: el que corresponde al carnívoro terrestre más grande que habitó Madagascar durante el Jurásico Medio.
 
El cocodrilo gigante conocido como "Razana" era un antepasado del Sarcosuchus, el cocodrilo gigante del Cretácico que devoraba dinosaurios. Pertenece al suborden de los Notosuchia, unos cocodrilomorfos de los que se sabe muy poco al respecto de su origen y temprana evolución, y cuya existencia se desconocía hasta ahora en el período Jurásico. Pero una nueva investigación sobre fósiles en Madagascar, publicada en la revista PeerJ por un equipo de paleontólogos liderados por el doctor Cristiano Dal Sasso, ha arrojado algo de luz sobre la brecha evolutiva de un millón de años entre ambos reptiles.
 
Cristiaano Dal Sasso, Paleobiólogo del Museo de Historia Natural de Milán y autor del estudio explica que como sucede con otros cocodrilos gigantes del Cretacio, "‘Razana’ podría haber competido con los dinosaurios Terópodos por estar en lo más alto de la cadena alimentaria”.
 
Tras examinar los huesos del dinosaurio extinto, los paleontólogos destacan su mandíbula gigante armada con dientes en forma de sierra, similares a los del Tyrannosaurus rex que se alimentaba de tejidos duros como huesos y tendones.
 
En el análisis filogenético –estudio de la relación de parentesco entre especies–, los investigadores señalan que R. sakalavae es un mesoeurococodrilo y que vivió durante el periodo en el que este grupo de dinosaurios aumento de forma exacerbada su tamaño corporal.
 
Los científicos aseguran que las características anatómicas de este animal le ubican en el grupo de los notosuquios, una clasificación conformada por predadores de hábitats terrestres, que se diferencian de los cocodrilos actuales en la forma cráneo y en sus potentes extremidades.
 
“La posición geográfica de 'Razana', durante la época en la que Madagascar se separaba de otras masas de tierra, sugiere que se produjo un linaje endémico y que los notosuquios provienen del sur de Gondwana”, concluye el autor principal Simone Maganuco.




jueves, 6 de julio de 2017

Eurypterus

Es un género de euriptéridos que vivió en el periodo Silúrico, hace 420 millones de años. El euríptero se suele describir como un escorpión marino ya que tenía una afilada aguja en su cola, que probablemente usaba en el combate, pero es miembro de la superclase Merostomata un grupo de artrópodos que actualmente incluye únicamente al cangrejo herradura y que no está directamente emparentada con los escorpiones que pertenecen a otra clase distinta, los arácnidos.
El primer fósil de Eurypterus fue hallado en 1818 por S. L. Mitchill, un coleccionista de fósiles. Fue recuperado en la Formación Bertie de New York (cerca de Westmoreland, en el condado de Oneida). Mitchill interpretó los apéndices del caparazón como bigotes sobresaliendo de la boca. En consecuencia él identificó al fósil como un pez gato del género Silurus.
Fue solo siete años después, en 1825, que el zoólogo estadounidense James Ellsworth De Kay identificó correctamente el fósil como el de un artrópodo. Él lo denominó Eurypterus remipes y estableció al género Eurypterus en el proceso. El nombre significa "ala ancha" o "aleta amplia", en referencia a sus extremidades natatorias, derivado del griego εὐρύς (eurús, ancho) y πτερόν (pteron, ala).
Muchos fósiles fueron recuperados en gran abundancia en el área de Nueva York en el siglo XIX, y en varias parte de Eurasia y el este de Norteamérica. Actualmente, los restos de Eurypterus hacen que sea uno de los géneros de euriptéridos mejor conocidos y más abundantes, abarcando más del 95% de todos los fósiles conocidos de euriptéridos.


 
Clasificación del Eurypterus

El género Eurypterus pertenece a la familia Eurypteridae que está incluida a su vez en la superfamilia Eurypteroidea, el suborden Eurypterina, el orden Eurypterida, y el subphylum Chelicerata. Hasta hace poco, los euriptéridos fueron considerados como miembros de la clase Merostomata junto al orden Xiphosura. Se cree que más bien los euriptéridos son el grupo hermano de Arachnida, más cercanos por tanto a los escorpiones y arañas que a los cangrejos de herradura.
Eurypterus fue el primer taxón reconocido de euriptéridos y es el más común. En consecuencia, casi todos los euriptéridos remotamente parecidos fueron clasificados durante el siglo XIX bajo este género (exceptuando a los bien diferenciados miembros de las familias Pterygotidae y Stylonuridae). El género fue eventualmente dividido en varios géneros a medida que se desarrollaba la ciencia de la taxonomía.
 


  Morfología del Eurypterus

Los euriptéridos se encuentran entre los mayores artrópodos conocidos que hayan existido. La mayor especie conocida (Jaekelopterus rhenaniae) alcanzaba más de 2,5 metros de longitud, un tamaño cercano al de un cocodrilo. Las especies de Eurypterus, por su parte, eran mucho más pequeñas.
Eurypterus remipes medía por lo general entre 13 a 20 centímetros de longitud. Eurypterus lacustris tenía mayores tamaños en promedio, de 15 a 23 centímetros. El mayor ejemplar de E. remipes mide 1,3 metros de largo, y se exhibido en el Instituto de Investigación Paleontológica de Nueva York.
Los fósiles de Eurypterus frecuentemente aparecen en tamaños parecidos en un área dada. Esto puede ser resultado de que los fósiles fueran "ordenados" en hileras a medida que fueron depositados en las aguas someras por acción de las tormentas y las olas.



Anatomía del Eurypterus

El cuerpo de Eurypterus se divide dos partes, el prosoma y el opistosoma (a su vez dividido en el mesosoma y el metasoma).

El prosoma es la parte delantera del cuerpo, que se compone de seis segmentos fusionados para formar la cabeza y el tórax (cefalotórax. Posee un caparazón semicircular o subrectangular en forma de placa. En el lado dorsal de este último hay dos grandes ojos compuestos en forma de luna creciente. También poseían dos ojos simples más pequeños, sensibles a la luz (los ocelos medios) cerca del centro del caparazón en una pequeña elevación (conocida como el montículo ocelar). Bajo el caparazón se encuentra la boca y seis apéndices, usualmente referidos con los números romanos I-VI. Cada apéndice a su vez se compone de nueve segmentos (conocidos como podómeros) etiquetados con números arábigos 1-9. Los primeros segmentos que conectan los apéndices al cuerpo son conocidos como coxas.

El primer par (apéndice I) corresponde a los quelíceros, pequeños apéndices acabados en pinzas usados para separar en trozos su comida durante la alimentación (masticación). Después de los quelíceros hay tres pares de patas cortas (apéndices II, III y IV) provistos de dos espinas en cada podómero, mientras que el segmento terminal solo tiene una espina. Los dos últimos segmentos son con frecuencia indistinguibles y dan la apariencia de un único segmento con tres espinas. Se usaban tanto para caminar como para capturar presas. El siguiente par (apéndice V) es más largo que los tres primeros pares y casi sin espinas, exceptuando al segmento de la punta. El último par (apéndice VI) está transformado en anchas patas en forma de aleta usadas para nadar. Las coxas de los apéndices VI son amplias y aplanadas, asemejándose a una "oreja".

El opistosoma (abdomen) se compone de 12 segmentos, cada uno consistente de una placa superior fusionada (tergito) y una placa inferior (esternito).

Basándose en la amplitud y estructura de cada segmento, pueden ser divididos en el ancho preabdomen (segmentos 1 a 7) y el estrecho postabdomen (segmentos 8 a 12). El preabdomen son los segmentos anchos de la parte anterior del opistosoma mientras que el postabdomen son los últimos cinco segmentos del cuerpo de Eurypterus. Cada uno de los segmentos del postabdomen contienen salientes laterales aplanados conocidos como epímeros con la excepción del último segmento en forma de aguijón (estiliforme) conocido como el telson (la "cola"); de ahí el nombre de "escorpiones de mar". El segmento inmediatamente precedente al telson (el cual es también el mayor de los epímeros del postabdomen) es conocido como el pretelson.

Una forma alternativa de dividir el opistosoma es por su función. Puede ser dividido entonces en el mesosoma (segmentos 1 a 6), y el metasoma (segmentos 7 a 12). El mesosoma contiene las branquias y los órganos reproductivos de Eurypterus. Sus segmentos ventrales se superponen a unas placas derivadas de los apéndices conocidas como Blatfüsse (en singular Blatfuss, del alemán para "pie lámina"). Protegidos dentro de estos están las cámaras branquiales que contienen los órganos respiratorios de Eurypterus. El metasoma, por su parte, no posee Blatfüsse.

Los principales órganos respiratorios de Eurypterus son los pulmones en libro, localizados en cámaras branquiales dentro de los segmentos del mesosoma. Estos habrían sido usados para la respiración por debajo del agua. Se componen de varias capas de tejido delgado apiladas que se asemejan a las páginas de un libro, de ahí su nombre. Adicionalmente, también tenían cinco pares de áreas de forma oval cubiertas con proyecciones microscópicas en el techo de la segunda cámara branquial dentro del mesosoma, inmediatamente debajo de los tractos de las branquias. Estas áreas son conocidas como Kiemenplatten (o tractos branquiales, aunque se prefiere el primer término). Estos son únicos de los euriptéridos.

El exoesqueleto de Eurypterus está frecuentemente cubierto con pequeñas excrecencias conocidas como ornamentación. Estos incluyen pústulas (pequeñas protrusiones), escamas y estriaciones.18 Estas varían de acuerdo con la especie y son usadas para su identificación. Para una descripción más detallada de cada especie de Eurypterus, véase la sección correspondiente.





Distribución y rango de tiempo geológico

Las especies de Eurypterus existieron por un período relativamente corto de tiempo, aunque son los euriptéridos más abundantes encontrados en la actualidad. Florecieron entre el final de la época Llandovery (hace cerca de 432 millones de años) hasta algún momento durante la época Prídolí (hace 418.1 millones de años) durante el período Silúrico. Un período de solo 10 a 14 millones de años.

Durante este período, las masas terrestres se restringían en su mayoría al hemisferio sur de la Tierra, con el supercontinente de Gondwana extendiéndose por el Polo Sur. El ecuador tenía tres continentes (Avalonia, Baltica y Laurentia) los cuales se desplazaron lentamente juntos para formar el segundo supercontinente de Laurusia (también conocido como Euramérica; no debe ser confundido con Laurasia).

Se cree que los ancestros de Eurypterus se originaron en Baltica (el este de Laurussia, actualmente el occidente de Eurasia) basándose en los registros fósiles más tempranos. Durante el Silúrico, se extendieron a Laurentia (el oeste de Laurusia, actualmente Norteamérica) cuando ambos continentes empezaron a colisionar. Colonizaron rápidamente el continente como una especie invasiva, convirtiéndose en el euriptérido más dominante en la región. Esto explicaría porqué son un género tan comúnmente hallado. Sin embargo, Eurypterus (y otros miembros de Eurypteroidea), fueron incapaces de cruzar las vastas extensiones de océano entre los dos supercontinentes durante el Silúrico. Su rango se limitó por tanto a la línea costera de los grandes mares interiores poco profundos e hipersalinos de Laurusia.

Sus fósiles solo se han encontrado en América del norte, Europa y el noroeste de Asia, que son los cratones de los que se compuso en su momento Laurusia. Aunque se descubrieron supuestamente tres especies de Eurypterus en China en 1957, no existe evidencia de que realmente pertenezcan al género (o si incluso son euriptéridos). Tampoco se conocen hallazgos de Eurypterus en los continentes modernos que formaron Gondwana.






martes, 13 de junio de 2017

Adeopapposaurus



Es un género representado por una única especie de dinosaurio sauropodomorfo masospondílido, que vivió a principios del período Jurásico, entre 200 a 183 millones de años, desde el Hettangiense al Pliensbachiense, en lo que hoy es Sudamérica. Encontrado en la Formación Cañón del Colorado de la Provincia de San Juan, Argentina. Es muy similar a Massospondylus y en un principio se le consideró como dicha especie. Se conocen cuatro esqueletos parciales con dos cráneos. El primer ejemplar fue descubierto por el paleontólogo argentino Ricardo N. Martínez. El espécimen tipo, PVSJ568, incluye un cráneo y la mayor parte de un esqueleto hasta apenas más allá de las caderas. La forma de los huesos en el extremo de las mandíbulas superiores e inferiores sugiere que tuviera un pico de queratina. El fósil ahora llamado Adeopapposaurus, por su largo cuello, fue visto en un primer momento para representar un ejemplar sudamericano de Massospondylus, aunque éste no es el caso, Adeopapposaurus se clasifica como perteneciente a Massospondylidae. Adeopapposaurus fue descrito en 2009 por Ricardo N. Martínez. La especie tipo es A. mognai, en referencia de la localidad de Mogna donde ha sido encontrado.





Habita del adeopapposaurus





lunes, 12 de junio de 2017

El oído de las primeras ballenas era similar al de los animales terrestres


Las ballenas confían en un agudo sentido de la audición para su existencia submarina. Pero no todas tienen la misma capacidad auditiva. Las barbadas sintonizan los sonidos infrasónicos –a frecuencias demasiado bajas para que los humanos puedan oírlas– para comunicarse a largas distancias. Las dentadas hacen exactamente lo contrario, emiten frecuencias ultrasónicas demasiado altas para que los humanos las escuchen.
 
Investigadores del Instituto de las Ciencias Evolución de la Universidad de Montpellier (Francia) publican en la revista Current Biology evidencias fósiles de especies de ballenas protocétidas tempranas. Los restos de 45 millones de años se hallaron en depósitos marinos de Togo en África occidental e indican que esas diferencias en el oído surgieron después de que las ballenas evolucionaran en los animales totalmente acuáticos que conocemos hoy en día.
 
El trabajo se basa en descubrimientos sobre estas ballenas extintas que pasaban tiempo tanto en el agua como en la tierra y que parecen tener más audición que sus parientes terrestres como cerdos, hipopótamos y camellos.
 
"Encontramos que la cóclea de los protocétidos era distinta en las ballenas y delfines existentes, y que tenían capacidades auditivas cercanas a las de sus parientes terrestres", explica Maeva Orliac de la Universidad de Montpellier y coautora del estudio.
 
La falta de especialización en la audición de los protocétidos sugiere que las primeras ballenas no pudieron comunicarse a través de llamadas de larga distancia de la misma manera que lo hacen los cetáceos modernos del grupo de las ballenas y los delfines.

 
 
 
Los investigadores estudiaron el laberinto óseo, una cavidad hueca que habría alojado el órgano auditivo, en dos de estas especies de ballenas tempranas.
 
Los expertos utilizaron microtomografía computarizada para observar dentro de las estructuras internas de las rocas y los fósiles, de la misma manera que un escáner de rayos X hace posible ver los huesos dentro del cuerpo de una persona. Esas imágenes les permitieron analizar las cavidades internas del hueso petroso, que alberga los órganos de la audición y el equilibrio.
 
"Basándonos en las exploraciones proporcionadas por el escáner pudimos extraer un molde virtual de la cavidad hueca que solía contener el órgano auditivo cuando el animal estaba vivo", dice Orliac. "Este proceso fue largo y difícil –añade– debido a que esta cavidad estaba llena de sedimentos y parcialmente recristalizada, y porque el hueso petroso en los cetáceos es particularmente grueso y denso, lo que disminuye la calidad de imágenes e impide a veces analizarlas".

Sin embargo, las exploraciones apuntan a que la especialización de la audición infrasónica o ultrasónica, tal como se observa en las ballenas modernas, llegó más tarde, cuando las ballenas ya habían encontrado su camino de regreso al mar.

Los hallazgos destacan la importancia de estudiar estos primeros cetáceos para obtener una imagen precisa de la historia evolutiva de las ballenas. También sugiere que el pasado de las ballenas es más complicado de lo que se había descrito anteriormente, según los investigadores.

Orliac asegura que regresarán a Togo en diciembre para buscar especímenes adicionales de ballenas protocétidas. Hasta ahora han descrito dos de tres especies identificadas en Togo basadas en restos dentales y esperan encontrar un espécimen que les permita explorar el oído del tercero.